lunes, 22 de agosto de 2011
El curioso caso de Edward Mordrake
Una de las curiosidades más raras así como de las más melancólicas de las diferentes deformidades que ha tenido a lo largo de la historia la especie humana es la de Edward Mordake, quien iba a ser el heredero de una de las familias más nobles de la Inglaterra del siglo XIX. Sin embargo por voluntad propia nunca reclamó el título y se suicidó a los 23 años.
Edward Mordake vivía en un retiro absoluto, evitando a toda costa las visitas incluso de los miembros de su familia. Era un joven de grandes conocimientos, un buen estudiante y un músico de rara habilidad. Su figura a simple vista era remarcable por su gracia natural y por su gran apariencia. Pero en la parte de atrás de su cabeza había otra cara, la de un posible hermano gemelo que nunca se llego a desarrollar ni a nacer.
El rostro era como una máscara, “ocupando sólo una pequeña zona de la parte posterior del cráneo, aunque mostrando signos de inteligencia con cierto aire maligno”.
Se la había visto alguna vez sonriendo y burlándose mientras Mordake lloraba. Sus ojos seguían los movimientos del espectador, y sus labios se movían sin cesar. La voz era inaudible pero Mordake aseguraba que durante la noche no podía conciliar el sueño debido a los odiosos susurros de su "gemelo diabólico" como él le llamaba, que nunca duerme, pero que me habla de tales cosas de las que sólo se oyen en el infierno. La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio, porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminéis del mundo, aunque yo muera.
Estas eran las palabras del desventurado Mordake a Manvers y Treadwell, sus médicos. Aunque lo vigilaban constantemente consiguió procurarse veneno, debido a lo cual murió, dejando una carta en la que pedía que la "cara demoníaca" fuera destruida antes de su funeral, "para que no continuase con sus espantosos susurros en la tumba". Por petición propia fue enterrado en tierra baldía, sin ninguna lápida o marca que dejara constancia de su tumba.
Hasta se escribió una opera con su historia llamada "Poor Edward" y tambien una película llamada "Mordake"
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